Microsoft no empezó con buen pie al dar los requisitos de Windows 11. Estos eran demasiado altos, y no tenían sentido en varios aspectos, ya que limitaban, por ejemplo, el soporte a generaciones de procesadores que no marcaban ninguna diferencia en términos de arquitectura frente a otros anteriores no soportados.
Las críticas fueron feroces, y Microsoft anunció que estaban considerando ajustar mejor los requisitos, es decir, que podrían reducirlos. Ese primer paso implicaba probar los procesadores Ryzen 1000 y Core de séptima generación para determinar si estos estaban a la altura, y si podían mover Windows 11 sin problema. Los Ryzen 2000 son una revisión mínima de los Ryzen 1000, y los Core de octava generación también son una evolución menor frente a los Core de séptima generación, así que deberían ser capaces de mover Windows 11 sin problema alguno.
Poco a poco, este tema va avanzando, y hemos podido confirmar que algunos usuarios que cuentan con dispositivos Surface Pro 4, equipados con procesadores Core de sexta generación, están pudiendo instalar Windows 11 en su versión Insider, y que esta ya no les muestra un mensaje de que su procesador no es compatible.
Microsoft también ha eliminado una parte del texto que publicó en su artículo dedicado a Windows 11, donde decía que los procesadores Ryzen 1000 y Core de sexta generación iban a ser incompatibles con dicho sistema operativo. No puede ser casualidad, aunque todavía no se ha comunicado de forma expresa que esos procesadores sean compatibles con Windows 11. En cualquier caso, no hay motivos para que no lo sean.
Habrá que esperar a que Microsoft se decida a anunciarlo de forma oficial, pero ahora mismo lo más seguro es que los requisitos se acaben reduciendo a un Core de sexta generación o un Ryzen 1000.
