La conocida cadena GameStop cerró 2018 con unas pérdidas de 673 millones de dólares, una cifra que no solo confirma que la compañía no pasa por su mejor momento, sino que además es un síntoma claro del deterioro que está experimentando a todos los niveles, es decir, tanto de ventas como de imagen y de valor de marca.
Los juegos en formato digital se han convertido en uno de los grandes protagonistas del sector durante los últimos años. El empuje de plataformas como Steam, Good Old Games y Humble Store, y el despegue de la Epic Store han hecho mucho daño a las cadenas de distribución y comercialización de videojuegos que mantienen el formato tradicional, es decir, que recurren sobre todo al formato físico.
El formato físico sigue contando con muchos adeptos, sobre todo aquellos a los que les gusta coleccionar cosas, pero las ventajas que ofrece el formato digital, como por ejemplo la inmediatez y el menor precio de venta, están impulsando un sector que hasta hace unos años tenía una presencia prácticamente anecdótica.
GameStop ha reconocido que la situación es complicada y que esperan otra caída a nivel de ingresos en 2019, pero también ha aclarado que están tomando medidas para mejorar su posición y salir de los números rojos.
Para lograrlo tienen pensado ampliar su oferta de coleccionables y de merchandising, y también potenciar su oferta de accesorios y periféricos. La venta de juegos usados seguirá siendo una parte central de su modelo de negocio, ya que les deja un alto margen de beneficios.
