Si has comprado Crimson Desert y tienes una tarjeta gráfica Intel Arc te habrás dado cuenta de que tienes un problema, porque este juego no funciona, y no es que esté limitado a las integradas o a las Alchemist de primera generación, es que no funciona con ninguna Intel Arc, ni con las Battlemage ni con las Xe3 que montan los procesadores Intel Panther Lake.
La polémica que se ha montado ha sido tan importante que Pearl Abyss ha tenido que publicar, en la página de preguntas frecuentes de Crimson Desert, una que dice: "¿soporta Crimson Desert Intel Arc?", y la respuesta es que no, que ahora mismo tiene soporte de las tarjetas gráficas Intel Arc, y que los que compraron el juego esperando esta compatibilidad deberían pedir un reembolso. Se disculpan por las molestias.
Que un juego no soporte ninguna de las generaciones gráficas de Intel es un problemón. Aunque Intel Arc no está muy extendida en gráficas dedicadas sí que tiene mucha cuota de gráficas integradas, y las Xe3 tienen un rendimiento lo suficientemente bueno como para mover este juego en 1080p, así que Pearl Abyss ha dejado fuera a muchos clientes potenciales.
Lo peor de este asunto, que no huele bien, es que la compañía no dijera desde el principio que el juego no iba a funcionar con gráficas Intel Arc. ¿Por qué no lo hizo? Lo más seguro es que para evitar críticas antes del lanzamiento, y para impedir que esto afectase a las ventas del juego y al valor de sus acciones. Ahora que se ha descubierto el pastel, la mala acción de Pearl Abyss ha quedado al descubierto, y no debería salir impune.
Los análisis honestos de Crimson Desert dejan constancia de que el juego no es esa maravilla que decían algunos medios, y que se esforzaban en repetir como si fuera un mantra. No es para tanto, es un buen juego, pero de 6 o 7, no un 9 o un 10.
