Valve ha confirmado durante la GDC de 2026 los detalles del programa de verificación para la Steam Machine, y tiene un objetivo muy racional: 1080p y 30 FPS en juegos. Estos niveles de rendimiento y de resolución son fáciles de alcanzar por la tarjeta gráfica que monta, que es inferior a la Radeon RX 7600, ya que tiene 1.792 shaders y 8 GB de memoria gráfica (arquitectura RDNA 3).
Con ese objetivo Valve también se aleja de lo que dijo en el momento de la presentación de la consola, que sería capaz de mover juegos en 4K a 60 FPS con FSR. Esto también sería posible, pero utilizando FSR en modo rendimiento, por lo que la resolución real sería 1080p, o en modo ultra rendimiento en los juegos más exigentes, lo que haría que la resolución base baje todavía más.
Valve también ha confirmado los requisitos para la verificación en el Steam Frame, y son 90 FPS en modo VR y 30 FPS en 720p en 2D, así como soporte completo de los mandos de control y una interfaz perfectamente legible.
No era ningún secreto, por las especificaciones de la Steam Machine ya se sabía que era una consola 1080p, pero ahora con la verificación oficial de Valve se confirma que esa será su resolución objetivo, y que estará pensada para ofrecer una experiencia mínima de 30 FPS con esa resolución en nativo.
Ahora llega la pregunta del millón, ¿vale la pena gastar los 800 o 1.000 euros que podría costar la Steam Machine para tener asegurada solo una experiencia de 30 FPS en 1080p? Por 550 euros tenemos una PS5, y por 800 euros está la PS5 Pro, que es superior a la Steam Machine en juegos, y soporta PSSR 2.
