Resident Evil Requiem es un juego muy escalable que puede funcionar con una GeForce GTX 980, aunque haciendo ajustes y sacrificios en la configuración gráfica.
El canal RandomGaminginHD ha querido ir más allá, y ha compartido una prueba de rendimiento en la que ejecuta Resident Evil Requiem con una tarjeta gráfica que cuesta la mitad que el juego. La gráfica utilizada es una GeForce GTX 960 que tiene 2 GB de memoria gráfica. Es mucho menos potente que la GeForce GTX 980, y se puede comprar de segunda mano desde unos 25 euros.
La GeForce GTX 970 ofrecería un rendimiento más parecido al de la GeForce GTX 980, así que con ella también sería posible jugar en 1080p ajustando la calidad gráfica y tirando de reescalado para reducir el consumo de memoria gráfica.
Para jugar con la GTX 960 el primer paso es reducir la calidad gráfica al nivel más bajo posible. Incluso con el nivel de calidad más bajo posible, el consumo de memoria gráfica supera la cantidad disponible en esta tarjeta gráfica. Se puede ver que la barra de memoria consumida está totalmente roja, y que no deja espacio para la memoria reservada a otras aplicaciones, una mala señal.
En 1080p con esa configuración y en una de las zonas más exigentes del juego tenemos una media de entre 18 y 19 FPS. Con FSR 3.1.5 en modo rendimiento la media en interiores es de unos 40 FPS, aproximadamente. En ocasiones tiene picos de 50 FPS, y otras veces baja de los 40 FPS.
Con esa configuración el rendimiento en interiores es lo bastante bueno como para tener una experiencia jugable, pero en exteriores la cosa cambia por completo. En la escena de Leon, que es muy exigente, con calidad baja y FSR 3.1.5 en modo rendimiento no tenemos una media estable de 30 FPS. El juego se mueve sobre los 25 FPS.
Para conseguir medias cercanas a los 30 FPS necesitamos utilizar FSR en modo ultra rendimiento, pero al tener solo 2 GB de memoria gráfica incluso con esa configuración se producen caídas a menos de 30 FPS y tirones.