Resident Evil Requiem es uno de los mejores juegos del año. La valoración que tiene en Metacritic, por parte de los propios jugadores, es tan alta que está empatado con Expedition 33, el mejor juego del año pasado.
Lo nuevo de Capcom también tiene una gran calidad gráfica, y está muy bien optimizado, tan bien optimizado que puede funcionar incluso en PCs que no cumplen con los requisitos mínimos, ¿pero dónde está el límite?
RandomGaminginHD ha puesto a prueba esos límites, y lo ha ejecutado en un PC de 2014. El PC utilizado tiene un Core i7-4790K, 16 GB de DDR3, un SSD y una GeForce GTX 980. Esta tarjeta gráfica soporta DirectX 12, y tiene 2.048 shaders. Su bus es de 256 bits, pero solo tiene 4 GB de GDDR5.
Esa configuración está por debajo de los requisitos mínimos, que exigen un Core i5-8400, 16 GB de RAM y una GeForce GTX 1660 con 6 GB de memoria gráfica.
Con ese PC, Resident Evil Requiem funciona a más de 60 FPS en 1080p con calidad baja y TAA en interiores, aunque tiene alguna caída a menos de 55 FPS. El consumo de memoria gráfica es de 3,9 GB y el uso de memoria gráfica alcanza los 3,1 GB.
Activar FSR en modo calidad aumenta la media a más de 70 FPS en interiores, y reduce el uso de memoria a 3 GB, aunque el juego ocupa los 4 GB que tiene la GeForce GTX 980.
Con calidad normal y FSR 3 en equilibrado, en 1080p, el juego se mantiene entre 60 y más de 70 FPS en interiores, y el uso de memoria gráfica sube a 3,4 GB.
En la calle, con Leon, que es una escena más exigente, con resolución 1080p, calidad normal y FSR 3 en ultra rendimiento no se consiguen 30 FPS estables. Ajustar la calidad al nivel más bajo posible libera memoria gráfica, y hace que el juego funcione bien con FSR 3.1 en modo calidad.
La media pasa de 27 FPS a más de 40 FPS en la calle con el juego en 1080p, calidad baja y FSR 3.1.5 en modo calidad. Gráficamente este juego es tan bueno que incluso con esa configuración se puede disfrutar.