Los cambios profundos que ha sufrido la división gaming y Xbox de Microsoft, y la llegada de una nueva CEO, han facilitado la publicación de nueva información importante sobre algunas de las claves que acabaron provocando esa sacudida y el cambio en la dirección de esa división.
Según The Verge, Sarah Bond era una de las grandes impulsoras de la estrategia "todo es una Xbox", pero esta estrategia no solo no gustaba a nivel externo, es decir, no gustaba a los consumidores, sino que también resultaba ofensiva a nivel interno, lo que significa que tampoco gustaba a los empleados de la división Xbox.
Cambiar la idea de una consola tradicional a una estrategia en la que esta perdía toda su esencia no gustó a nadie, pero Bond contaba con el respaldo de Phil Spencer, y esto es una muestra de que incluso Spencer había perdido el norte a la hora de dirigir la división.
Para muchos empleados esto era una pesadilla, porque se veían obligados a seguir las órdenes de Bond. En caso de no hacerlo, o incluso de cuestionarlas, "estabas fuera", según han indicado los propios empleados.
Sarah Bond no gustaba como jefa de Xbox, es lo que se desprende de la información compartida por The Verge, y por esa razón su salida ha sido una "liberación", según los propios trabajadores. Muchos sabían que, tras el fracaso de esa estrategia y con las ventas de hardware hundidas, era solo cuestión de tiempo hasta que rodaran cabezas, y eso ha sido lo que ha ocurrido.
Phil Spencer se ha ido "de rositas", con un retiro que no mancha su expediente, pero es justo decir que él y Sarah Bond han sido los grandes responsables de hundir a Xbox, y de dejar esta división en una situación muy complicada. Va a ser difícil remontar, pero Microsoft cuenta con los recursos necesarios para lograrlo.
