Se ha producido una sacudida histórica en la división Xbox de Microsoft. Phil Spencer, jefe de dicha división gaming, se retira, y Sarah Bond, presidenta de la división Xbox, también ha dimitido. Son cambios forzados disfrazados de dimisiones para no generar una reputación negativa ni manchar el historial de ambos ejecutivos, pero lo importante para el jugador es qué viene ahora.
¿Han salido ganando los fans de Xbox con el cambio? Pues es difícil de decir, porque Phil Spencer y Sarah Bond no lo estaban haciendo bien, así que el listón tampoco es que esté muy alto ahora mismo. La sucesora de Spencer, Asha Sharma, no tiene experiencia real para el puesto que va a ocupar, y según algunas fuentes creó su "gamer tag" a toda prisa tras su nombramiento como cabeza de la división Gaming de Microsoft.
Sharma no tiene nada de experiencia en gaming, pero ha sido ejecutiva de alto rango en otras áreas, así que al menos en ese sentido sí que tiene experiencia. En sus primeras declaraciones la nueva CEO de la unidad gaming de Microsoft ha sabido medir sus palabras, y ha dicho cosas que han gustado y que de verdad encajan con lo que necesita Xbox para recuperarse, pero la cosa está en si sabrá tomar las medidas necesarias para cumplirlas.
La primera medida o promesa es recuperar los grandes juegos, que son importantes para cualquier consola, aunque no ha comentado nada sobre el tema de los exclusivos. La segunda promesa es rescatar la esencia original de la marca Xbox, y la tercera es no llenar el ecosistema de juegos de Xbox de basura sin alma generada con IA.
Sharma ha acertado con esas tres promesas, y se ha ganado un voto de confianza. Esperaremos a ver si esos cambios se van aplicando y qué impacto tienen en el ecosistema y en la posición de Xbox. Ya es demasiado tarde para ganar en esta generación, pero puede ayudar a suavizar la derrota de Xbox, y a mejorar su posición para la próxima generación.
