El lanzamiento de los AMD Ryzen de primera generación permitió a AMD recuperarse y volver a competir no solo en el mercado de CPUs de consumo, también en el mercado de CPUs de alto rendimiento y de modelos para servidores y centros de datos.
Fue un éxito, pero nadie se imaginaba que llegaríamos donde estamos ahora, a un punto en el que AMD ha logrado recuperar mucho terreno, y está poniendo en peligro el liderato que Intel todavía tiene tanto en el mercado de CPUs para servidores como en el de procesadores de consumo.
Según los últimos datos de mercado, Intel tiene una cuota en el mercado de CPUs para servidores del 61% al cierre del tercer trimestre de 2025, datos respaldados por Bernnstein Analysis. En el primer trimestre de 2019 su cuota de mercado era del 97%, y fue justo entre el primer trimestre de 2021 y el tercer trimestre de 2023 cuando sufrió dos de sus mayores caídas.
En el mercado de procesadores de consumo general para escritorio, Intel tenía en 2014 una cuota superior al 80%, y en 2017 alcanzó un pico de más del 90%. Fue ahí justo cuando llegó AMD Ryzen, y a partir de ese momento su cuota fue cayendo hasta llegar a poco más de un 60% en 2025. ARM también se ha ido abriendo hueco en este mercado, y AMD tiene algo más de un 30% de cuota.
En el mercado de CPUs para portátiles, que era uno de los grandes feudos de Intel, la compañía llegó a tener casi un 100% de cuota en 2015, y cerró 2025 con una cuota de poco más del 60%. AMD tiene una cuota de más del 20%, y el resto se lo queda ARM.
Intel ha perdido mucha cuota de mercado durante los últimos ocho años, pero todavía sigue estando a la cabeza en el sector CPU a todos los niveles. Las cosas no le han salido bien con Arrow Lake-S, y Lunar Lake tampoco cumplió del todo con las expectativas. Ahora, con Panther Lake, tiene la oportunidad de demostrar que ha vuelto al camino correcto.
