La industria del smartphone se enfrenta a uno de sus mayores retos recientes. El fuerte aumento del precio de la memoria DRAM, provocado por una escasez global, está obligando a los fabricantes a replantear sus estrategias para 2026. Según nuevos estudios de mercado, el coste de materiales (BoM, Bill of Materials) de un smartphone podría incrementarse hasta un 25%, una presión que se traduciría en una caída estimada de los envíos globales del 2,6% el próximo año.
Este escenario parece ya difícil de evitar. Informes anteriores apuntaban a posibles contramedidas como el regreso de móviles de entrada con solo 4 GB de RAM, una desaceleración en la adopción de 16 GB en modelos premium, o incluso la reintroducción de tarjetas microSD para reducir costes de almacenamiento interno. Sin embargo, la investigación más reciente sugiere que estas medidas no serán suficientes para compensar el impacto económico de la DRAM.
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Subidas de costes generalizadas en todas las gamas
De acuerdo con Counterpoint Research, el aumento de precios de la DRAM afectará de forma desigual a los distintos segmentos del mercado:
Gama baja: incremento del BoM de hasta 25%
Gama media: aumento aproximado del 15%
Gama alta: subida cercana al 10%
El resultado será una presión directa sobre los márgenes, especialmente en dispositivos de bajo coste, donde el margen de maniobra ya es muy reducido.
El mercado por debajo de 200 dólares, el más castigado
Según el director de investigación MS Hwang, los smartphones con un precio inferior a 200 dólares serán los más perjudicados:
“Lo que estamos observando es que el segmento de entrada (por debajo de 200 dólares) está siendo el más golpeado, con costes de materiales que han aumentado entre un 20% y un 30% desde comienzos de año. Los segmentos medio y alto han registrado incrementos más moderados, del 10% al 15%”.
Los terminales de entrada ya parten de fuertes compromisos en hardware, por lo que cualquier subida adicional de costes pone en duda su viabilidad comercial.
Apple y Samsung, mejor posicionadas que el resto
Los analistas coinciden en que Apple y Samsung cuentan con una ventaja clave: su escala y flexibilidad financiera les permiten absorber parte del aumento del coste de la DRAM sin destruir márgenes ni cuota de mercado.
El analista senior Yang Wang señala que otros fabricantes no disponen de esa capacidad de ajuste, lo que les deja en una posición mucho más vulnerable. En la misma línea, Shenghao Bai advierte de que los fabricantes menos consolidados podrían verse obligados a:
Reducir la calidad de cámaras y módulos de zoom periscópico
Utilizar pantallas y componentes de audio más modestos
Limitar configuraciones de memoria
Reutilizar componentes de generaciones anteriores
Reservar las últimas tecnologías exclusivamente para modelos premium
Todo apunta a que los OEM chinos serán los más afectados por este escenario.
Un problema que trasciende al smartphone
El impacto de la DRAM no se limita a los móviles. Informes paralelos indican que los fabricantes de portátiles podrían adoptar estrategias similares, reduciendo configuraciones base a 8 GB de RAM para contener costes.
Aunque algunas voces del sector, como representantes de Sapphire, creen que los precios de la memoria podrían estabilizarse en unos seis meses, otros informes son menos optimistas y sitúan el final de la escasez no antes del cuarto trimestre de 2027.
Perspectiva para 2026
Si estas previsiones se cumplen, 2026 podría marcar un punto de inflexión para el mercado del smartphone: menor volumen de envíos, dispositivos con hardware más conservador y una clara polarización entre marcas capaces de absorber costes y aquellas que luchan por sobrevivir en un entorno de márgenes cada vez más estrechos.
Fuente: Counterpoint Research