Si bien hace ya un año de la llegada de las tarjetas gráficas Arc Battlemage de Intel de momento sólo hemos visto los modelos de gama media con la B580 como su producto más potente, sin embargo desde entonces llevamos meses y meses de especulaciones acerca de un modelo más potente y caro basado en la misma arquitectura, una supuesta B770 que Intel nunca ha confirmado pero sobre la cual hemos visto muchos rumores in crescendo durante los últimos meses.

Si en mayo teníamos rumores y en septiembre se detectaron las cajas de dichas tarjetas ahora hay nuevos indicios que apuntan a un lanzamiento inminente, teniendo en cuenta que el CES está a la vuelta de la esquina es más que probable que en enero veamos la presentación del nuevo buque insignia de Intel en cuanto a tarjetas gráficas se refiere. Lo que han detectado varios medios es que el software VTune Profiler de Intel ha recibido una actualización en la que se da soporte para hardware que aún no existe pero que sabemos que llegará pronto, con dicha actualización aparecen los nuevos Core Ultra 3 basados en Panther Lake y una tarjeta gráfica con el nombre en clave de BMG-G31, un nombre en clave que siempre se ha relacionado con las Arc B770 o el nombre comercial que decida la compañía.

Esta nueva información parece muy clara y fiable pero seguimos sin confirmación oficial y especulando con sus especificaciones: una gráfica con 32 núcleos Xe2 acompañados de 16 GB de memoria GDDR6 en un bus de 256 bits y una conectividad con nuestro equipo de PCIe 5.0 x16.
La llegada de esta tarjeta puede resultar tardía en el tiempo y tocará ver cómo se coloca respecto a sus rivales, se especula una diferencia de entre un 30 y un 40% respecto a la B580 que cuenta con 20 núcleos Xe2 pero aún falta ver cómo escala la arquitectura a medida que se añaden más unidades de cómputo.
La ventaja que tiene Intel ahora es que tanto AMD como NVIDIA han decidido no presentar nada nuevo hasta un futuro incierto, se mencionan retrasos en las RTX 50 Super y las RX 9000 refresh parecen canceladas, pero el motivo de este movimiento responde a los graves problemas de suministro de memoria, un componente esencial en las tarjetas gráficas así que ahora la gran duda es cómo Intel conseguirá lidiar con este problema y si tiene un mínimo de unidades ya en proceso final de ensamblaje con memoria comprada antes de la subida de precios.
No podemos descartar que los primeros modelos que lleguen al mercado paradójicamente resulten ser los más económicos de una generación quizá perdida a favor de los grandes lobbies que lo han apostado todo por la IA.