Dying Light: The Beast llegó bien optimizado. Las pruebas de rendimiento confirmaron que incluso una GeForce RTX 4060 podía moverlo en 1440p con calidad alta a más de 40 FPS, pero en su lanzamiento no incluía la opción de activar el trazado de rayos.
Techland lo explicó diciendo que no habían activado todavía esa tecnología porque necesitaban más tiempo para mejorarla y optimizarla, y que haberla introducido en el lanzamiento del juego habría sido un error que habría tenido un impacto muy negativo en el rendimiento.
Han tardado bastante en implementarla, pero por fin ha llegado con el parche 1.4. Este parche también introduce otras mejoras y corrige varios errores que estaban pendientes, y que afectaban tanto a la jugabilidad como a ciertas misiones y eventos del juego.
El trazado de rayos que utiliza Dying Light: The Beast se aplica a iluminación global, sombras y reflejos, y mejora mucho la calidad de imagen del juego. La diferencia que marca la iluminación global por trazado de rayos se nota sobre todo en interiores, que es donde tiene un mayor impacto, pero también se puede apreciar en exteriores.
Con trazado de rayos se resuelven muchos errores de la iluminación predefinida, las sombras se vuelven más precisas y tienen una solidez más realista, y los reflejos se limitan a pequeños elementos del juego, como charcos y cristales, pero no se aplica a grandes masas de agua como en la entrega anterior.
Activar el trazado de rayos tiene un coste aproximado de 50 FPS frente al modo bajo rasterización, algo fácil de compensar con reescalado y generación de fotogramas si tenemos un PC potente. Este parche ya se ha desplegado, y en plataformas como Steam se instalará de forma automática antes de iniciar el juego. Tiene un peso aproximado de 7,8 GB.