La escasez de VRAM, una consecuencia directa de la escasez de DRAM, está empezando a afectar al modelo de negocio de NVIDIA.
Hasta ahora, la compañía suministraba packs de GPUs y VRAM a sus socios, los ensambladores de tarjetas gráficas. Este modelo simplificaba el acceso de sus socios a dos componentes clave para poder fabricar tarjetas gráficas, y dejaba en sus manos la obtención de otros componentes secundarios, como el sistema de alimentación y el PCB.
Con la escasez de memoria VRAM, NVIDIA habría dejado de ofrecer a sus socios esos packs, y ahora solo les suministra las GPUs que necesitan para montar tarjetas gráficas. Con este cambio, ahora son los ensambladores los que tienen que encontrar la manera de conseguir la memoria gráfica que necesitan, y deberán cerrar los acuerdos necesarios para ello.
Esto no es un problema para las grandes marcas, pero para los pequeños fabricantes de tarjetas gráficas puede ser un gran obstáculo, y más ahora que los precios de los nuevos contratos para el suministro de este componente han subido tanto.
El futuro es incierto, pero pinta muy negro. La RAM está disparada con precios de locura, la VRAM empieza a escasear, y todo esto afectará a la industria tecnológica durante un tiempo que podría ser incluso más largo de lo que imaginábamos.
Samsung ha empezado a producir chips de 3 GB de GDDR7, que podrían ser utilizados en las GeForce RTX 50 SUPER, pero el futuro de estas es incierto por la escasez de VRAM que vive el mercado tecnológico.
