AMD ha relanzado el Athlon 3000G, una APU que fue muy popular en su generación original en 2019, y que mantiene su enfoque como una opción de gama baja para montar un PC de bajo coste sin tener que recurrir a una GPU dedicada.
El Athlon 3000G de AMD tiene un procesador Zen fabricado en 14 nm de 2 núcleos y 4 hilos funcionando a 3,5 GHz, 4 MB de caché L3 y viene con una GPU integrada Radeon Vega 3 con 192 shaders, 12 TMUs y 4 ROPs. Esa gráfica integrada está basada en la arquitectura GCN 5.0.
En la caja se incluye un disipador básico, así que cuenta con todo lo necesario para montarlo y utilizarlo sin necesidad de comprar nada más. Su precio medio es de unos 42 euros.
RandomGaminginHD ha publicado un análisis de rendimiento del Athlon 3000G para ver qué puede ofrecer en 2025, y ha utilizado 32 GB de RAM para asegurarse de que este componente no era un factor limitante. La GPU integrada utiliza RAM como VRAM, por eso importa tener suficiente cantidad.
En juegos el rendimiento es el esperado, flojo, pero suficiente para jugar a ciertos títulos. Counter Strike 2 funciona en 720p con calidad baja a 43 FPS, Kingdom Come Deliverance 2 se mueve a 32 FPS en 720p con calidad baja y FSR en modo rendimiento, Fallout 4 es jugable a 51 FPS en 720p con calidad baja, y Cyberpunk 2077 se puede jugar a 28 FPS en 720p con calidad baja y FSR en modo rendimiento.
Incluso GTA V Legacy, que ya tiene muchos años, solo funciona a 36 FPS en 1080p con calidad normal. Montar una tarjeta gráfica dedicada ayuda a mejorar el rendimiento en juegos, pero la CPU del Athlon 3000G no tiene potencia suficiente para gráficas modernas, y se produce cuello de botella masivo incluso con una Radeon RX 570 de 4 GB.