Meta insiste en que trabaja contra las estafas en sus redes sociales. Para combatir este tipo de delitos lo primero que tiene que hacer esta red social es no aceptar dinero ni campañas publicitarias de empresas que hacen precisamente eso, mostrar anuncios en sus plataformas que son estafas.
En un comunicado oficial Meta dijo que están luchando de forma intensiva contra el fraude y contra las estafas porque la gente en sus plataformas no quiere estos contenidos, y porque ellos tampoco los quieren, pero la realidad es diferente.
Documentos internos filtrados muestran que Meta está valorando el coste de esos esfuerzos, y que están buscando un equilibrio entre luchar contra el fraude y no perder ingresos importantes por publicidad.
Este caso es parecido a lo que ha hecho Google en varias ocasiones. La compañía puede penalizar de forma mortal a páginas web que muestren ciertos tipos de publicidad, pero en sus plataformas y servicios, sobre todo en YouTube, la compañía ha mostrado anuncios que eran estafas y otros sexualizados que no están permitidos.
Doble moral, y doble vara de medir. En 2024 Meta estimó que un 10% de sus ingresos anuales, unos 16.000 millones de dólares, vienen de anuncios que promocionan estafas o productos prohibidos. Este tipo de publicidad representa una fuente de ingresos importante para Meta.
Teniendo en cuenta lo importante que son esos anuncios en sus ingresos no es de extrañar que los algoritmos de filtrado de Meta estimen que solo un 5% de los anuncios son fraudulentos, y que deje pasar a la mayor parte de este tipo de anuncios.
Por otra parte, se supone que los algoritmos son inteligentes y que pueden ayudar a reducir cada vez más este tipo de publicidad a partir de las interacciones de los usuarios, pero está ocurriendo todo lo contrario. No es casualidad, es el color del dinero, que al final manda, y el hecho de que a Meta le sale más barato ganar esos 16.000 millones y pagar unos pocos cientos de millones en posibles acuerdos judiciales que acabar con esa publicidad.
