Los datos de ventas de Amazon USA durante el mes de octubre revelan una dura realidad para Intel: que los procesadores de AMD se están vendiendo mucho mejor, y que la popularidad de sus procesadores Core Ultra 200 es tan baja como sus ventas.
De toda la serie Arrow Lake el más vendido fue el Core Ultra 7 265K, un procesador que vendió 1.000 unidades en un mes. No es un mal procesador, pero no es atractivo para gaming porque rinde peor en juegos que otras opciones más baratas.
Los Core i9-14900K y Core i7-14700K vendieron también unas 1.000 unidades cada uno. Estos procesadores son más antiguos que los Core Ultra 200, y se venden igual o mejor que estos porque su rendimiento en juegos es superior. El Core Ultra 9 285K solo vendió unas 500 unidades, y quedó por debajo de los Core i5-14600K y Core i7-12700K. Este último está tres generaciones por detrás, pero sigue vendiendo bien por su relación rendimiento-precio.
Los procesadores más vendidos fueron los Ryzen 7 7800X3D y Ryzen 7 9800X3D. Cada uno vendió unas 8.000 unidades, así que superan las ventas de todos los procesadores de Intel durante el mes de octubre en Amazon USA.
Otros procesadores de AMD, como el Ryzen 5 5500 y el Ryzen 5 9600X, también fueron un gran éxito, porque cada uno vendió unas 5.000 unidades. En el mercado de consumo general AMD lleva ahora mismo una gran ventaja a Intel, pero el problema no son las ventas, es la imagen.
Intel ha sufrido lo que hace unos años nos habría parecido imposible, perder su imagen de líder indiscutible, de ofrecer siempre los procesadores más potentes, y de no tener competencia por parte de AMD, ni siquiera cuando realmente la tenía.
Esa fachada, que era una coraza que protegió a Intel de batacazos que podrían haber sido grandes durante la era Pentium 4-Athlon 64, y también en la época de los Pentium D y Athlon X2, ya no existe. Los consumidores ahora saben que AMD no es una opción barata, sino que es una opción mejor, y a Intel le va a costar mucho recuperarse.
