Google sigue trabajando en la computación cuántica, una tecnología que se ha visto eclipsada por el empuje de la IA. Antes se hablaba mucho de la computación cuántica, y también de la computación neuromórfica y de otros sectores importantes con mucho potencial, pero la IA lo ha cambiado todo, y ha acaparado toda la atención.
Esta noticia quiere cambiar un poco las cosas. Google ha confirmado que su chip cuántico Willow es capaz de ejecutar algoritmos y ciertos cálculos hasta 13.000 veces más rápido que los superordenadores más potentes del mundo.
Willow es un chip superconductivo que gracias a su potencial puede abrir nuevas fronteras en el mundo de la medicina, la ciencia, los materiales científicos y la propia IA.
Google utiliza la base de la computación cuántica de la superposición y la tunelización, que gobierna el comportamiento de las partículas subatómicas, y que se descubrió en la década de los ochenta.
El chip Willow de Google es capaz de alcanzar los 105 cubits, puede trabajar a temperaturas cercadas al cero absoluto para mantener los electrones en estado superconductivo, y utiliza protocolos avanzados de corrección de errores que reducen los fallos exponenciales que se producen cuando se escala en el número de cubits.
Con esa configuración, y esas tecnologías, Willow es capaz de conseguir una fidelidad de puerta de un 99,9% en operaciones individuales de cubits, y mantiene la coherencia durante varios microsegundos, tiempo suficiente para ejecutar secuencias complejas que se requieren en los algoritmos de Ecos Cuánticos.