La ROG Xbox Ally X ha sido analizada a fondo por muchos medios, pero iFixit se ha salido de lo habitual y ha hecho un despiece de la misma para comprobar si es fácil o difícil de reparar.
Esta consola es fácil de abrir. Este es el primer paso para acceder al interior, y lo primero que hay que valorar. Para abrirla solo hay que retirar los tornillos Philips estándar. Su diseño interno es más modular que el del resto de consolas de su clase, así que tiene componentes muy importantes que son muy fáciles de reemplazar.
La batería, el SSD y los sticks analógicos son de fácil acceso, así que en caso de que cualquiera de estos componentes se estropee cambiarlos resulta muy fácil. Solo hay que quitar unos pocos tornillos y desconectar unos cables. La placa principal y la pantalla son los dos únicos componentes que utilizan pegamento.
El cambio de batería es el proceso más sencillo de todos. Esta es de 80 Wh, y el SSD está justo debajo de ella. Cambiar el SSD tampoco es complicado, y ASUS ha utilizado una unidad 2280 asegurado por un tornillo, así que todo el proceso es rápido y sencillo.
La estructura interna está bien planteada, y en general se puede concluir que la ROG Xbox Ally X es una consola fácil de reparar. La colocación del sistema de refrigeración también es adecuada, y hace que retirarlo sea muy sencillo. En el vídeo se puede ver el proceso completo de despiece de la consola, y lo sencillo que resulta en la mayoría de los pasos, lo que confirma que ASUS ha hecho un buen trabajo.