Desde la llegada de los Ryzen los sockets de AMD son bastante longevos, de hecho desde 2017 apenas llevamos dos sockets: AM4 y el actual AM5. Si bien es cierto que se empieza a hablar de AM6, la realidad es que la previsión es que no lo veamos hasta 2028, así que se puede decir que estamos a mitad de vida del actual socket que se estrenó con los Ryzen 7000 en 2022, hace 3 años.
Lo que es bueno para el consumidor, y posiblemente para el medio ambiente, no lo resulta tanto para los fabricantes que les cuesta incentivar a los compradores a que renueven un componente que aún cumple perfectamente con sus funciones.
En la Gamescom 2025 MSI ha mostrado una puesta al día de sus placas base basadas en los chipsets X870 y X870E con las coletillas MAX y EVO, ambas placas dispondrán del doble de capacidad en sus BIOS alcanzando los 64 MB para las mismas. Además también nos adelantan que la serie MAX incorporará un generador de clock externo para los amantes del overclock puesto que se podrá aumentar el BCLK por separado y conseguir velocidades asíncronas del procesador sin sacrificar estabilidad, algo que no es nuevo en el mercado pero que no tienen todas las placas. MSI tendrá novedades para todos los gustos puesto que habrá nuevas placas en formato ITX y EATX, y debemos suponer que también en los más habituales microATX y ATX.

Al contrario de lo que ocurrió con las primeras placas base AM4 parece que aquí doblar la capacidad de la BIOS no atiende a las necesidades para almacenar el microcódigo que da soporte a todos los procesadores AM5. Recordemos que en 2019 la mayoría de placas base llevaban chips de 16 MB y dada la longevidad del socket AM4 empezaron a quedarse cortos para dar soporte a una familia creciente de procesadores de AMD, ahí los fabricantes tuvieron que recortar funciones, reducir u optimizar los interfaces y dejar de lado algunos procesadores, ante esta situación MSI puso al mercado sus conocidas placas MAX con chips de 32 MB para sus BIOS y las BIOS de 16 MB quedaron en el olvido en los catálogos de todos los fabricantes.
Ahora la situación es distinta puesto que nadie apunta a que las actuales BIOS de 32 MB se puedan quedar cortas para dar soporte a todos los procesadores AM5 que AMD pueda poner al mercado y aunque no podemos asegurarlo al 100% parece que estos MB extra, por lo menos de momento, estarán dedicados a ofrecer otras funciones que quieren facilitar la vida a los usuarios: herramientas de optimización y controladores de red integrados que nos permitirán evitar tener que buscar controladores en medio de la instalación de Windows, veremos si a cada actualización de BIOS también aprovechan para actualizar la versión de los mismos.
Es un extra bienvenido pero que por si solo no justifica un desembolso extra, veremos cómo de creativos se vuelven los desarrolladores de MSI y si otros fabricantes se suman a la nueva moda, así como nuevas funciones que puedan sorprendernos y que aún no somos capaces de imaginar.
¿Marketing vs funcionalidad? veremos qué se acaba imponiendo...