Los problemas de optimización de Borderlands 4 han desatado un auténtico caos que ha arrastrado incluso al CEO de Gearbox. El juego está mal hecho y tiene un rendimiento terrible, ¿pero es posible jugarlo en una GPU integrada a pesar de todo?
Para comprobarlo se ha utilizado una APU Ryzen 7 8700G, que tiene una CPU Zen 4 con 8 núcleos y 16 hilos y una GPU Radeon 780M con 768 shaders RDNA 3. Es una de las GPUs integradas más potentes que existen. Para que pueda rendir bien se ha acompañado de 32 GB de DDR5 a 6.400 MT/s.
Con Borderlands 4 en resolución nativa 1080p y calidad baja la media es inferior a los 20 FPS. Con FSR en modo rendimiento, que reduce la resolución de renderizado a la mitad (540p), el juego pasa a funcionar a entre 30 y 40 FPS, dependiendo de la acción en pantalla. Se puede jugar, y la experiencia sería muy parecida a lo que podría acabar ofreciendo Nintendo Switch 2.
Con FSR en modo ultra rendimiento, que reduce la resolución a un 33%, el rendimiento mejora y se pueden alcanzar los 40 FPS incluso en escenas de acción, y se superan los 50 FPS en casos muy concretos, pero la calidad de imagen se reduce mucho por la pérdida de nitidez general del juego.
El vídeo confirma que se puede jugar sin gráfica dedicada, siempre que utilicemos una GPU integrada potente y que hagamos muchos sacrificios, como utilizar el nivel de calidad mínimo y el reescalado al 50%. Sin esos sacrificios no llegamos a la fluidez mínima (más de 30 FPS).