La eterna discusión de que ARM es mejor en eficiencia, como arquitectura CPU, que la arquitectura x86, está clara para AMD. La compañía afirma que ARM no ofrece ninguna ventaja clara frente a x86, ni siquiera en eficiencia energética, y dice que sus APUs de última generación lo han demostrado.
Los Ryzen AI 300 tienen una configuración con dos bloques de núcleos, los núcleos Zen 5 y los núcleos Zen 5c. Estos últimos funcionan a frecuencias más bajas y tienen un consumo menor, lo que ha permitido crear portátiles con esas APUs que son capaces de superar las diez horas de autonomía.
AMD tiene argumentos de peso, pero es que viendo los valores de autonomía que consiguieron algunos portátiles ultraligeros con los procesadores Lunar Lake de su rival, Intel, esos argumentos se ven reforzados. La división en núcleos de alto rendimiento y de bajo consumo que hizo Intel con Lunar Lake hizo posible la llegada de portátiles con una autonomía cercana a las 20 horas, un logro que años antes era impensable con la arquitectura x86.
La compañía cree que el "hype" de la arquitectura ARM en el mundo del PC ha durado poco porque AMD e Intel han logrado ofrecer soluciones mejores en general, no solo por su autonomía, sino también por su compatibilidad nativa con las aplicaciones más populares e importantes para Windows 11.
Aunque AMD tiene razón, hay que reconocer que ha sido la competencia de ARM la que nos ha llevado a donde estamos ahora. Sin esa competencia no está claro que Intel y AMD se hubieran centrado tanto en mejorar la autonomía y el rendimiento por vatio de sus procesadores.
