El culebrón de los SSDs muertos en Windows 11 ha dado un giro de lo más extraño. Phison reconoció que había un problema, investigó y se dio cuenta de que la culpa no era de sus controladoras, y tuvo que desmentir un documento en el que se le echaba la culpa de todo.
En su comunicado oficial dijo que no pudo reproducir los errores que habían tenido algunos usuarios, y mostró un resumen con recomendaciones y buenas prácticas para evitar problemas al utilizar un SSD, lo que significaba que la compañía podía estar apuntando al usuario como culpable de esos fallos, aunque no de forma directa ni agresiva para evitar polémicas.
Ahora que Microsoft ha dicho que Windows 11 tampoco tiene la culpa de esos errores nos quedamos sin un culpable claro. La compañía dice que las actualizaciones no tienen nada que ver, y que no han podido reproducir tampoco esos errores con las actualizaciones que podían tener la culpa, así que no pueden ofrecer ningún tipo de actualización ni de solución.
¿Quién tiene la culpa entonces? Pues la verdad es que es imposible señalar a un culpable con esta información. Quizá los PCs de los usuarios afectados tenían alguna peculiaridad que Phison y Microsoft no han tenido en cuenta a la hora de intentar reproducir esos problemas. Por ahora, el único consejo que os podemos dar es que tengáis cuidado con los ciclos de escritura muy largos. Mejor que los dividáis en partes más pequeñas para evitar que pueda producirse este problema, ya que ese parecía ser el desencadenante principal.
