NVIDIA no siempre ha sido la gran multinacional que es hoy. La compañía tuvo unos orígenes humildes, y cometió muchos errores antes de superar el billón de dólares en capitalización de mercado. Algunos errores, como su deseo de que su GPU se utilizase en la consola Dreamcast de SEGA, estuvieron a punto de llevarla a la quiebra, pero fue un gato que siempre cayó de pie.
Hubo un momento en el que NVIDIA ya despuntaba, y fue justo cuando Intel tuvo la oportunidad de comprarla. En aquel momento el precio de la operación de compra se fijó en 20.000 millones de dólares, una cantidad elevada para la junta directiva, que acabó rechazando la adquisición por esa cantidad.
Hoy NVIDIA tiene una capitalización de mercado de más de 4,4 billones de dólares, y sus acciones se han recuperado de las embestidas que le han dado las últimas políticas de Trump, como los aranceles y las prohibiciones de exportación a China.
Las acciones de Intel han perdido más de la mitad de su valor en los últimos cinco años, y tienen problemas para mantenerse de forma estable por encima de los 20 dólares. Su capitalización de mercado es de 108,27 mil millones de dólares, una cantidad tan baja que ahora mismo no podría comprar a NVIDIA, pero esta sí tendrá la capacidad de comprar a Intel.
Por razones de competencia hoy ninguna de esas empresas podría llegar a un acuerdo de compra que convenciese a los entes reguladores del mundo, pero en el pasado esto podría haber ocurrido, antes de que NVIDIA se convirtiera en el gigante de la IA y del sector gráfico que es hoy.
Quién sabe lo que habría ocurrido con NVIDIA si Intel la hubiese comprado. Igual no se habría convertido en la empresa que es hoy, porque Intel la habría arrastrado consigo a cometer los errores que la han lastrado en los últimos años.
