Google ha tenido la mala idea de copiar a Samsung en una cosa con sus Pixel 10 y Pixel 10 Pro. La compañía surcoreana utiliza almacenamiento más lento (UFS 3.1) en sus Galaxy S25 de 128 GB, mientras que la versión de 256 GB y superiores utilizan almacenamiento más rápido (UFS 4.0).
Esto significa que si compramos un Galaxy S25 de 128 GB no solo nos llevamos menos capacidad de almacenamiento, sino que este además es más lento. Eso es lo que ha copiado Google, porque se ha confirmado que los Pixel 10 y Pixel 10 Pro utilizan almacenamiento UFS 3.1 en sus versiones de 128 GB.
La diferencia de rendimiento entre UFS 3.1 y UFS 4.0 es de hasta un 200%, pero además la segunda tecnología es más eficiente, porque consume hasta un 46% menos. Menos capacidad, menos rendimiento y encima un mayor consumo de energía, tres cosas que hacen que los modelos de 128 GB no valgan la pena.
La diferencia de precio entre los modelos de 128 GB y los de 256 GB no es muy grande, y esa inversión extra merece la pena por todas las mejoras que se consiguen a cambio. Google, y todas las marcas que utilizan este tipo de estrategias, deberían indicar claramente las diferencias entre esas versiones, y explicar las desventajas de la versión de 128 GB, pero no lo hacen porque no les interesa.
Los Pixel 10 y Pixel 10 Pro utilizan el nuevo SoC Google Tensor G5, un chip que está siendo polémico porque ha empeorado su rendimiento en GPU comparado con el modelo de la generación anterior. El Google Pixel 10 Pro se puede comprar en España desde 1.099 euros, un precio muy alto para las especificaciones que tiene, y para venir con solo 128 GB de UFS 3.1, aunque para algunos medios es "el smartphone del año".
