La resolución a la que se ejecuta un juego es la que determina una parte muy importante del rendimiento del juego. A más resolución más calidad de imagen, pero también menos rendimiento. Por eso los juegos que funcionan en consolas en modo calidad suelen tener mayor resolución y funcionan a 30 FPS, mientras que los juegos que funcionan a menor resolución suelen ir a 60 FPS.
Un seguidor de Digital Foundry ha preguntado si es posible reducir la resolución de los juegos en consolas para mejorar todavía más el rendimiento. Por ejemplo, si tendría algún impacto positivo reducir la resolución manualmente, a través de los ajustes de la consola, para pasar de 4K a 1080p.
Es una pregunta muy frecuente que han recibido en muchas ocasiones, y la respuesta es muy clara y directa: casi siempre es indiferente la resolución a la que configuremos la consola de forma manual. Los juegos son los que determinan la resolución a la que se van a ejecutar, así que aunque definamos una resolución diferente a la del juego en los ajustes de la consola este se ejecutará en el modo que hayamos seleccionado.
Si un juego tiene dos modos, un modo calidad que reescala a 4K y otro modo rendimiento que reescala a 1440p, aunque seleccionemos la resolución 1080p en los ajustes de la consola el juego se renderizará en uno de esos dos modos, y luego la resolución de salida se ajustará a la pantalla.
No tendrá ningún impacto en el rendimiento. Esto no siempre ha sido así, como dice Digital Foundry en la parte final del vídeo. Hay juegos que sí se han visto afectados por el cambio de la resolución de pantalla, sobre todo en la era de PS3, pero es algo que ya no ocurre en la generación actual en el 99% de los casos.