Los procesadores Intel Nova Lake-S, sucesores de Intel Arrow Lake-S, van a utilizar un nuevo socket. Ya se han encontrado referencias a ese nuevo socket en varios manifiestos de envío, y se espera que este tenga las mismas dimensiones que los sockets anteriores, un dato que es importante porque afecta a la posible compatibilidad con sistemas de refrigeración actuales.
Para un usuario tener que cambiar la placa base para montar un nuevo procesador es un problema, porque requiere de una gran inversión. Si además tiene que cambiar otros componentes, como la RAM o el sistema de refrigeración, esa inversión se vuelve todavía mayor, y puede afectar negativamente a las ventas al requerir una inversión demasiado grande por parte de los consumidores.
Si se garantiza la compatibilidad de los sistemas de refrigeración actuales con el socket LGA-1954 el impacto será menor, porque aquellos que cambien a este socket no tendrán que comprar también un nuevo sistema de refrigeración.
El socket LGA-1851 mantuvo la compatibilidad con los sistemas de refrigeración compatibles con LGA-1700, y se espera que ocurra lo mismo con el socket LGA-1954, que este sea compatible con todos los sistemas de refrigeración anteriores. No está claro si esa compatibilidad sería nativa o si podría hacer falta un adaptador.
La última generación de procesadores que llegaría este año al socket LGA-1851 sería Arrow Lake-S Refresh, una revisión de Arrow Lake-S que podría tener cambios muy pequeños frente a los procesadores actuales de Intel, como un aumento de la velocidad de trabajo para mejorar el rendimiento.
Si esto se llega a cumplir, esos procesadores tendrán muy poco atractivo, y AMD podría tener una gran oportunidad con Zen 6 para alejarse de Intel. El verdadero cambio por parte de Intel no llegaría hasta Nova Lake-S, y requeriría un cambio de placa base, algo poco amigable para sus usuarios.
