Tainted Grail: The Fall of Avalon es un nuevo juego de rol de acción en primera persona que utiliza el motor gráfico Unity, y que tiene unas exigencias de hardware muy altas. En el menú de configuración del juego se puede alternar entre diferentes ajustes que hacen que el juego escale y que mejore su rendimiento. También es compatible con NVIDIA DLSS y con STP del propio motor gráfico, pero no soporta FSR ni Intel XeSS.
La calidad gráfica del juego no está mal, en muchos aspectos está dentro de lo que se puede esperar de un juego de la generación actual, pero no está al nivel que hemos visto en otros juegos, como Kingdom Come Deliverance 2, que utiliza el CryEngine. Hay cosas muy mejorables, así que el nivel de exigencia de Tainted Grail: The Fall of Avalon no está justificado.
En 1080p y configurado con calidad máxima la GeForce RTX 2080 Ti consigue 61 FPS de media, y con una Radeon RX 9070 XT tenemos 85 FPS de media. La GeForce RXT 5090 consigue 152 FPS de media.
Subir la resolución 1440p hace que el rendimiento con la GeForce RTX 2080 Ti caiga a 49 FPS. La GeForce RTX 3080 mantiene 57 FPS de media, y la Radeon RX 9070 XT logra 71 FPS. El escalado de las Radeon en este juego es muy malo, porque una Radeon RX 6900 XT consigue 64 FPS con esa misma configuración.
Con resolución 4K la GeForce RTX 2080 Ti queda en 32 FPS, la GeForce RTX 3080 solo escala a 37 FPS, y la Radeon RX 9070 XT consigue 46 FPS. Para jugar con esta resolución en 4K a más de 60 FPS es necesario como mínimo tener una GeForce RTX 5080, un nivel de exigencia que solo con ver el vídeo se aprecia que no está justificado con la calidad gráfica que ofrece. Muy mal optimizado.