El motor gráfico Unreal Engine 5 es uno de los más avanzados y utilizados, pero también es uno de los que más críticas recibe por su alto nivel de exigencia, y por los problemas que suele dar en los juegos para PC, donde la compilación de shaders no logra resolver el stuttering.
En vez de buscar formas de optimizar para que el rendimiento sea el correcto, parece que los desarrolladores están esperando a que se lancen generaciones de tarjetas gráficas cada vez más potentes para que el rendimiento mejore a través de la fuerza bruta.
Bryan Heemskerk, de Massive Damage, dijo en un podcast que muchos de los problemas que plantea este motor añaden una mayor complejidad al desarrollo, y que también podrían hacer cosas con este motor gráfico que antes parecían imposibles, pero que no lo hicieron en el momento de su lanzamiento porque el coste de GPU era tan grande que no contábamos con la potencia suficiente.
En su opinión necesitaremos llegar al menos a las GeForce RTX 6000 para poder desbloquear el potencial real de este motor gráfico. En consolas, se utiliza de una manera optimizada y casi siempre sin algunas de sus funciones más importantes, como Nanite y Lumen acelerado por hardware, pero en estas plataformas la compilación de shaders no suele fallar, y no suele haber stuttering.
Los juegos desarrollados para PC con el Unreal Engine 5 suelen dar bastantes más problemas. Silent Hill 2 Remake fue uno de los más evidentes porque el juego fue aclamado por sus gráficos y su diseño, pero tiene muchos problemas de stuttering que no han quedado resueltos ni siquiera después de varios parches.
Si necesitamos una GeForce RTX 6000 para mover bien en PC un motor gráfico que funciona bien en una PS5 es que definitivamente los desarrolladores han perdido la cabeza.