Los procesadores Intel Core Gen 13 y Gen 14, ambos de la familia Raptor Lake, tienen problemas de estabilidad en juegos que afectan sobre todo a los Core i9, que son los modelos más potentes y con mayor cantidad de núcleos.
Esos problemas de estabilidad no afectan a otros modelos como los Core i9-12900K, lo que ha dado mucho qué pensar. Puede que los ingenieros de Intel pasaran algo por alto o que cometieran algún error importante cuando desarrollaron Raptor Lake, y que el problema venga por el aumento de la caché L2 o por el incremento de núcleos E, pero la verdad es que ahora mismo ni siquiera la propia Intel tiene claro qué es lo que ha pasado.
Hace unos días han empezado a salir nuevos testimonios que dicen que los portátiles con procesadores Intel Raptor Lake también tienen problemas de estabilidad en juegos. Matthew Cassells, fundador de Alderon Games, ha dicho que tiene constancia de varios portátiles con procesadores Raptor Lake que sufren problemas de estabilidad y crashean con determinados juegos, pero que esto no es tan común como con los procesadores de escritorio.
El estudio ha compartido un informe completo y ha dicho que a pesar de todas las actualizaciones que se han publicado los procesadores Core Gen 13 y Gen 14 serie K siguen siendo inestables en juegos, sobre todo los modelos Core i7 y Core i9, que son los más afectados. El problema es grave, porque hay muestras que parecen funcionar pero que se van deteriorando con el tiempo hasta que empiezan a dar esos mismos fallos. Intel tiene algo entre manos más grande de lo que parece, y podría explotarle de una manera masiva si al final se ve obligada a hacer una llamada general a devolución.
