Los problemas de estabilidad que están teniendo los procesadores Core i9 de las generaciones 13 y 14, Raptor Lake y Raptor Lake Refresh, han obligado a Intel a dar la cara y a explicar qué es lo que está ocurriendo, y qué soluciones pueden esperar los usuarios afectados.
Según Intel el problema está en que los fabricantes de placas base utilizaron BIOS con diferentes perfiles de rendimiento que elevaban mucho las velocidades de trabajo máximas, y con ello los consumos y los voltajes. La compañía culpa a los fabricantes de placas base por salirse de las especificaciones recomendadas en los valores PL2, que básicamente son 253 vatios.
Superar esos valores y hacer overclock es lo que diferencia a los procesadores serie K y KS del resto, así que si se limitan esos valores no sé qué sentido cree Intel que tendrían esos dos procesadores. Superar los valores de consumo y las frecuencias de referencia fueron de hecho lo que permitieron que los procesadores Core Gen 13 y Core Gen 14 fuesen un poco más potentes que los Ryzen 7000 en monohilo, así que si les quitamos esa diferencia estos podrían acabar perdiendo frente a los procesadores de AMD.
Intel recomienda seguir las especificaciones y los valores de referencia en consumos y voltajes. Sería interesante que alguien hiciera una comparativa de los procesadores afectados con los nuevos valores de referencia, y que los comparase con los procesadores Ryzen equivalentes. Las primeras pruebas que vimos decían que la pérdida de rendimiento en un Core i9-14900KS llega a ser del 10%, lo que hace que este pierda todo su valor diferencial frente a un Core i9-13900K y que directamente no valga la pena.
