La MSI Claw es una consola portátil que sigue la estela de la ASUS ROG Ally y de la Lenovo Legion Go, pero a diferencia de aquellas utiliza un procesador Intel y una GPU integrada Intel Arc. En su opción más potente, la consola de MSI viene con un Core Ultra 7-155H, que tiene una CPU de 6 núcleos de alto rendimiento, 8 núcleos de alta eficiencia y 2 núcleos de consumo ultrabajo.
Su GPU integrada es una Arc Alchemist Xe-LPG, que es capaz de ofrecer un rendimiento bueno en juegos basados en DirectX 12 y Vulkan, pero tiene problemas con los juegos que utilizan DirectX 9 y DirectX 11. Estos problemas con APIs antiguas han sido una constante con las gráficas Intel Arc Alchemist, y solo se pueden resolver con mejoras en los controladores.
En un reciente análisis de esa consola de MSI se ha confirmado que la gráfica integrada tiene problemas con juegos que utilizan esas APIs, y en algunos casos los problemas llegan a ser tan graves que hay juegos que ni siquiera llegan a arrancar, uno de ellos es Batman Arkham Knight. En otros juegos se han reportado problemas de rendimiento y stuttering.
Con las consolas que utilizan APUs Ryzen Z1 de AMD no existen estos problemas, el soporte de juegos antiguos y nuevos es perfecto, y además su GPU Radeon RDNA 3 soporta FSR 3, que incluye tecnología de generación de fotogramas para mejorar la fluidez en juegos. La GPU RDNA 2 que monta la Steam Deck también funciona sin problemas, aunque ofrece un rendimiento inferior por arquitectura y especificaciones. Intel tiene trabajo por delante con los drivers.
