Intel ha asegurado 3.200 millones de dólares por parte del gobierno israelí para construir una nueva planta de fabricación de chips que costará 25.000 millones de dólares al sur de Israel. Es la mayor inversión de Intel en una planta de manufactura de chips, como parte de su plan de expansión en el mercado global de la manufactura de procesadores.
Intel quiere dejar de depender de Taiwan, y está diversificando su presencia en diferentes geografías. Esta nueva planta será la Fab 38 y convivirá con la Fab 28 de Kiryat Gat. La construcción ya ha empezado, aunque no empezará a funcionar hasta 2028, sirviendo chips de forma comercial en 2035.
Se crearán miles de puestos de trabajo locales, al tiempo que obtendrá beneficios fiscales por parte del gobierno israelí. Lo que puede sorprender es que estas negociaciones sucedan al tiempo que Israel lucha con Gaza por la pugna del territorio de la Franja de Gaza.
Intel e Israel comparten una larga trayectoria de trabajo conjunto, especialmente a raíz de la presencia de los Intel Labs en ese país. Pat Gelsinger quiere tener fabs en Estados Unidos, Europa e Israel, y parece que un conflicto geopolítico no será un obstáculo para ello. Intel ya había invertido 20.000 millones de dólares en sus instalaciones en Ohio, Estados Unidos, aunque con ayudas gubernamentales también.