Microsoft ha confirmado que está preparando el terreno para que se produzca el final de los drivers de terceros para impresoras, y que los fabricantes tienen un plazo máximo de cuatro años para adaptarse a las nuevas políticas de uso de Windows Update.
La compañía de Redmond ha establecido un plan muy claro y perfectamente delimitado para dejar de dar soporte a los drivers de terceros para impresoras a través de Windows Update. Microsoft ha explicado que gracias al soporte de Mopria y a su driver IPP nativo Windows no necesita de drivers de terceros para gestionar adecuadamente dispositivos como impresoras, escáneres y soluciones multifunción.
El plan de la compañía es este: en septiembre de 2023 se produce el anuncio que acabamos de dar, y a partir de 2025 ya no se pueden publicar nuevos controladores de impresión a través de Windows Update. Los controladores que ya hayan sido publicados seguirán recibiendo soporte y pueden ser actualizados. En 2026 cambiará el orden de jerarquía en los controladores de impresión, y se dará prioridad al IPP de Windows, y finalmente en 2027 se producirá un bloqueo total en Windows Update, con la única excepción de las actualizaciones relacionadas con vulnerabilidades y problemas de seguridad importantes.
Es un final entre comillas porque los fabricantes de impresoras podrán seguir ofreciendo sus propios drivers a través de sus páginas web, y también podrán mantener sus aplicaciones y herramientas de impresión en la tienda de aplicaciones de Microsoft. Lo que esto supone es el final de los drivers de terceros para impresoras a través de Windows Update.
Para sacar el máximo partido a las impresoras modernas los drivers de terceros seguirán siendo importantes, y lo mismo ocurre con sus aplicaciones específicas, que hacen que sea posible acceder a funciones avanzadas como impresión y escaneado móvil, así que estas se van a seguir utilizando y descargando, pero las actualizaciones automáticas vía Windows Update no estarán disponibles.
