Starfield es un juego exigente y mal optimizado a partes iguales. Funciona en un PC con disco duro, pero la experiencia que ofrece está lejos de ser buena, y eso hace que no sea nada recomendable jugarlo con un HDD. El SSD es imprescindible, ¿pero es necesario tener una tarjeta gráfica dedicada?
RandomGaminginHD ha querido ponerlo a prueba en dos GPUs integradas, una Vega 3 y una Vega 8. La primera se integra en la APU Athlon 3000G y la segunda en la Ryzen 7 5700G.
Configurando Starfield en calidad baja y resolución 720p con FSR 2 al 50% de resolución tenemos una media de entre 10-20 FPS con la Radeon Vega 3. El juego se ve tan mal que parece una acuarela. El juego funciona, carga y se mueve, pero jugarlo con esa configuración y a esa fluidez casi un castigo.
Con la Radeon Vega 8 el juego se ha configurado en 1080p con calidad baja, y el FSR 2 en modo rendimiento (50% de resolución). En este caso el rendimiento es de entre 20 y 35 FPS explorando. Se puede jugar mejor, pero en nueva Atlantis hay fluctuaciones entre los 15 y los 30 FPS. En interiores el rendimiento mejora.
Utilizando una GPU integrada más avanzada, como la Radeon 780M, el rendimiento mejora y es posible jugar en 1080p con FSR 2 al 50% y calidad baja manteniendo medias más estables de 40 FPS en Nueva Atlantis, según las pruebas que he visto en medios reconocidos y fiables con una APU Ryzen 9 7940HS.
En la Steam Deck el juego no termina de ir del todo bien, sobre todo en Nueva Atlantis, aunque han sacado un mod que mejora el rendimiento. Con la ASUS ROG Ally el juego funciona mejor, y es viable con calidad baja y resolución 720p, o en 1080p utilizando FSR 2 en modo rendimiento.