Remnant II se estrenó oficialmente este pasado martes y ya hemos visto que ha tenido una buena aceptación con un 82% de criticas positivas en Steam. La primera comparativa de rendimiento que vimos demostró que no es un juego exigente con nuestro procesador y que con una solución de 4 núcleos es suficiente y no mejora más allá de 6 núcleos/hilos, sin embargo ya vimos que era muy exigente con la tarjeta gráfica y para ello es muy interesante el análisis hecho en TechPowerUp puesto que pone a prueba hasta 26 tarjetas gráficas con este juego en uno de sus habituales artículos.
Remnant II es un shooter de acción en tercera persona que TPU se atreve a bautizar como un Dark Souls con pistolas, es la secuela del exitoso "Remnant: From the Ashes". El videojuego está desarrollado por Gunfire Games que ha recurrido al motor gráfico Unreal Engine 5, de hecho más allá de Fortnite propio de la casa, es el primer juego comercial AAA en estrenar este motor pero no se llega a aprovechar del todo, de hecho TPU cree que el juego se estaba desarrollando bajo UE4 y se migró a UE5 con excesivas prisas como veremos. El juego usa Nanite pero no Lumen, tampoco se recurre a efectos con trazado de rayos, en cambio las tecnologías de reescalado están totalmente presentes en el juego con XeSS 1.1, FSR 2.2 y DLSS 3, incluido el DLAA. La API utilizada es DirectX 12 de forma exclusiva.

Es un artículo típico de esta web con una extensa galería de imágenes, una página dedicada a las opciones gráficas del juego y una página que echábamos de menos en anteriores comparativas y que suponemos que esta vez está gracias a un tiempo más espaciado de lanzamientos como es el verano: una comparativa interactiva con los 4 preajustes gráficos. Ahí se agradece que entre el ajuste más alto y el más bajo haya una gran diferencia de rendimiento puesto que se consigue prácticamente el doble de rendimiento, algo que no ocurre en todos los juegos que últimamente se diferencian poco al bajar el nivel de detalle y tampoco mejoran mucho su rendimiento.
Ya hemos visto que no pide muchos núcleos y cuando observamos el uso de VRAM vemos que si bien podría ser menor, estamos ante un juego mucho más contenido que muchos lanzamientos de este 2023: hasta 1080p es suficiente con 8 GB y sólo sube un poco a 4K pero sin pasar de los 10 GB. Ahí cabe recordar que esto es cantidad solicitada y no la exactamente usada. De hecho no somos capaces de ver la ventaja de gráficas con más de 8 GB de VRAM en los resultados y cuando podría notarse a 4K las gráficas ya se han ahogado por falta de potencia/mala optimización.
Para poder disfrutar de la calidad máxima de este juego a 1080p se requiere de una RTX 4060 Ti o una RX 6700 XT que consiguen unos decentes 57 FPS, pero para los 60 FPS ya es necesaria una RTX 3070 Ti. Para jugar a 1440p la exigencia sube y es necesaria una RTX 4070 Ti con 58 FPs o una RTX 3090 Ti para los 60 FPS; con las Radeon hay una gran diferencia entre la RX 6900 XT (56,2) y la RX 7900 XT (68,3) por lo que debemos suponer que la RX 6950 XT sería suficiente.

Finalmente llega el drama de la resolución 4K puesto que no hay tarjeta alguna que se acerque a los preciados 60 FPS, incluso la todopoderosa RTX 4090 se queda con apenas 45 FPS y con la competencia pisándoles los talones gracias a los 44 FPS de la RX 7900 XTX. TPU también muestro los FPS mínimos a las tres resoluciones aunque ahí no hay grandes sorpresas y pocas caídas a destacar, algo positivo.
No deja de ser curioso que el juego se haya analizado con controladores optimizados tanto por parte de Intel y NVIDIA pero no de AMD y en cambio las Radeon dejan un muy buen sabor de boca en rendimiento vs. la competencia puesto que están más arriba de lo habitual. También hay que mencionar que las soluciones de Intel quedan muy por debajo de su rendimiento habitual y, de momento, no pueden con este juego sin bajar calidad o aplicar XeSS.
A pesar de usar Unreal Engine 5 y ser tan exigente con las tarjetas gráficas actuales el juego no luce como debería, los interiores resultan pobres y los suelos generalmente muy sosos. Sí hay aspectos positivos como las excelentes texturas que por lo menos parecen aprovechar bien Nanite. Comentan que los personajes son simplemente correctos pero las animaciones faciales son horribles. La iluminación está lo suficientemente bien implementada como para conseguir algunas escenas bien bonitas pero que no salvan el conjunto. De hecho parece el punto más fuerte y eso que no hay ni trazado de rayos ni Lumen, se ha hecho a la vieja usanza y bien, un punto a favor.
Pero ¿qué decir del rendimiento? en más de una ocasión los desarrolladores han mencionado que el juego se ha creado con las técnicas de reescalado en mente para justificar el mal rendimiento del juego sin ellas, pero esto a TPU no le convence para nada y consideran que los desarrolladores ni han intentado optimizar el juego, el artículo por separado que prueba la implementación de dichas técnicas tampoco sale muy bien parado. De hecho hay que mencionar que la compañía ha dicho que mejorarán el rendimiento del juego con futuros parches pero los de TPU están tan decepcionados que creen poco en un milagro en este aspecto. Mal rendimiento sin unos gráficos que sorprendan en un juego poco original en su concepción hace que se base todo en su jugabilidad y a juzgar por las primeras impresiones les está salvando del desastre y de qué manera. Sus 50€, que no son los 60 ó 70 euros de los últimos lanzamientos AAA, por lo que también maquillan el asunto.
Parece que el cambio a Unreal Engine 5 se ha hecho de forma precipitada y hay mucho que pulir, si no es el caso y el resto de juegos con UE5 salen así tendremos una temporada horrible hasta 2025 que es cuando llegarán nuevas arquitecturas gráficas para salvarnos de ello. Con todo hay cosas positivas gracias al cambio de motor y es que los problemas de microparones típicos de los juegos con UE4 no están ni se les espera. El juego hace una corta compilación de shaders de pocos segundos la primera vez que arranca y con eso ya es suficiente como para mantener una fluidez envidiable para un lanzamiento de 2023, que no hay que confundir con un buen rendimiento.
Nanite y los Pipeline State Objects (PSOs) que solventan los problemas de stuttering son dos aspectos positivos con los que tenemos que quedarnos para próximos juegos que recurran a UE5, y esperar que los desarrolladores manejen mejor este nuevo motor y se esmeren más en la optimización.