Los procesadores Alder Lake y Raptor Lake supusieron la entrada de Intel en la era híbrida. Los dos tienen un bloque de núcleos de alto rendimiento y otro de alta eficiencia, y ambos están integrados en la misma pastilla de silicio, y en el mismo encapsulado.
Las pruebas de rendimiento que se han realizado con ambos procesadores confirmaron que Intel fue capaz de conseguir un alto nivel de rendimiento, pero no todo es perfecto. Pruebas realizadas por Tech YES City ponen en evidencia que esas dos generaciones tienen problemas de latencia, y que estos son tan importantes que un Intel Core i9-13900K puede llegar casi a triplicar la latencia de un Intel Core i9-10850K.
Tener una alta latencia hace que las comunicaciones entre núcleos se produzcan con retraso, y puede afectar al rendimiento del procesador en tareas muy concretas e incluso muy simples. Al tan sencillo como arrastrar un archivo puede producirse con retrasos si la latencia es muy alta, y también pueden haber problemas al abrir archivos multimedia.
Tech YES City ha dicho que este problema que tienen los Core Gen12 y Core Gen13 se deben a un cambio que introdujo Intel en el controlador I/O, y también a las diferencias de latencia núcleo a núcleo, que en un Intel Core i9-13900K pueden fluctuar de 4 ns a 53,9 ns, mientras que en un Intel Core i9-10900K oscilan entre los 5,6 ns y los 23,8 ns. Las latencias entre los núcleos E de alta eficiencia son especialmente malas.
Con Windows 10 los resultados son mucho peores que con Windows 11 porque este último sistema operativo está específicamente optimizado para funcionar mejor con esos nuevos procesadores híbridos de Intel. Sin esa optimización, el resultado podría ser mucho peor.
