La GPD G1 es una tarjeta gráfica externa que utiliza conectores Oculink para alcanzar un ancho de banda de 63 Gbps. Esta integra una GPU Radeon RX 7600M XT, y se puede conectar fácilmente y servir también como dock de conectividad, porque viene equipado con tres puertos USB 3.2 Type-A, un USB4 Type-C, una salida DisplayPort 1.4a y otra salida HDMI 2.1.
Esa Radeon RX 7600M XT utiliza una GPU Navi 33, tiene 2.048 shaders, 128 TMUs, 64 ROPs, bus de 128 bits, 8 GB de memoria GDDR6, cuenta con 32 núcleos para acelerar trazado de rayos y tiene 32 MB de memoria caché L3. Su TBP máximo es de 120 vatios, y con ese consumo su rendimiento no estaría muy lejos del que ofrece una Radeon RX 7600, que alcanza los 165 vatios.
Con esta GPU externa el rendimiento será muy bueno en 1080p, y marcaría una mejora muy grande frente a las GPUs que traen las consolas portátiles y los equipos de GPD, que están limitados a soluciones integradas. Estas también cuentan con el puerto Oculink, aunque la GPD G1 también será compatible con Thunderbolt 3/4 y con USB4 Type-C.
El precio de esta solución gráfica externa es de 655 dólares si se compra durante el periodo de financiación colectiva, y de 795 dólares si se compra una vez que este finalice. Pagar 795 dólares por una tarjeta gráfica externa como esta tiene poco sentido, especialmente porque es posible comprar un portátil gaming más potente por ese dinero. Hay unidades con GeForce RTX 4060 a precios muy cercanos.
