Microsoft sigue mejorando Windows 11, su último sistema operativo. Este ha mantenido el sistema de actualizaciones periódicas de Windows 10, aunque adoptando un esquema anual en lugar de un patrón semestral, lo que deja más tiempo a Microsoft para introducir más cambios y para cuidar un poco más las actualizaciones, aunque al final estas han llegado casi siempre con fallos de mayor o menor envergadura.
Las actualizaciones anuales elevan la versión de Windows 11 y amplían el soporte. Como sucedía con Windows 10, si utilizamos una versión muy antigua de dicho sistema operativo puede que nos acabemos quedando sin soporte, y eso es precisamente lo que va a suceder con la primera versión de Windows 11, que se quedará sin soporte el próximo 10 de octubre. Al quedarse sin soporte dejará de recibir actualizaciones de seguridad y correcciones de errores.
Para seguir recibiendo soporte tendremos que actualizar esa versión de Windows 11 a la versión 22H2 (la que queda sin soporte es la 21H2). A finales de este año Microsoft lanzará una nueva actualización anual que elevará la versión de Windows 11 a la 23H2, y esta será la que tendrá el mayor ciclo de soporte. Si utilizas Windows 10 la última versión disponible es la 22H2, que tendrá soporte octubre de 2025.
Este modelo de actualizaciones y soporte ligado a las mismas durante un periodo concreto de tiempo no va a cambiar por parte de Microsoft, y es un enfoque cuestionable que ha sido criticado, porque dejar una versión que apenas lleva dos años en el mercado sin soporte a nivel de seguridad es algo muy forzado que no gusta a muchos usuarios. Con Windows 12 se seguirá este mismo planteamiento, en principio.
