DigitalFoundry ha puesto a prueba la experiencia gaming que es capaz de ofrecer un MacBook Pro 16 de 2021 con SoC M1 Max, uno de los más potentes de su generación, utilizando Game Porting Toolkit y juegos de Windows. Los resultados obtenidos se han comparado con lo que podríamos conseguir con tarjetas gráficas como las GeForce RTX 3060, RTX 2060 y GTX 1060.
En Dead Space Remake el renderizado no presenta problemas, no hay gráficos defectuosos, y esto es algo muy importante porque quiere decir que la tecnología funciona, pero el rendimiento no es bueno. En 1440p con calidad media y FSR2 en modo rendimiento el juego tiene muchas oscilaciones y cae a menos de 40 FPS con frecuencia. También tiene problemas que generan congelaciones específicas, y que parece ser un stuttering trasversal muy marcado por la carga de shaders.
Gotham Knights funciona de forma aceptable en 1440p con calidad media y FSR2 en modo rendimiento. Ofrece medias de entre 30 y 40 FPS, aunque el rendimiento puede subir y bajar en algunas zonas dependiendo de la complejidad de la misma.
Hogwarts Legacy tiene problemas y funciona a menos de 20 FPS en 1440p con calidad media y FSR2 en modo rendimiento. Cyberpunk 2077 en 1080p con calidad media y FSR2 en modo rendimiento se mueve entre los 30 y 40 FPS. En 2160p con calidad alta y FSR2 en modo rendimiento logra medias de entre 20 y 28 FPS.
Un PC con un Intel Core i9-13900K y una GeForce RTX 3060 consigue medias de más de 40 FPS con esa misma configuración, pero en este caso el juego se ejecuta de forma nativa. El rendimiento que consigue el MacBook Pro en este juego con el Game Porting Toolkit se asemeja al que tendríamos con una GeForce GTX 1060.
La experiencia no llega a ser realmente buena, pero la herramienta funciona y con la optimización adecuada puede ser prometedora.