La Radeon RX 7900 XTX utiliza una configuración con un total de siete encapsulados, de los cuales uno corresponde con la GPU y los otros seis con la caché L3. Para que todo esto funcione, AMD ha tenido que utilizar un sistema de interconexión que, al final, introduce una distancia concreta y unas limitaciones que hacen que se produzca una penalización en la latencia.
Esa es la consecuencia de unir chiplets, tener que asumir el incremento de latencias. En el diseño de núcleo monolítico que tiene la Radeon RX 7600 no se produce ese problema con la latencia, porque la caché L3 está integrada directamente en el mismo chip que la GPU, no hay una separación de encapsulados entre ambas. Esto hace que la caché de la Radeon RX 7600 sea más rápida, y que tenga picos en los que resulta hasta un 58% más rápida.
La diferencia en los tiempos de acceso es muy grande entre ambas tarjetas gráficas en lo que a caché L3 se refiere, pero la latencia de acceso de las unidades de vectores no tiene una diferencia tan grande, y esto es positivo porque dichas unidades tienen un peso muy grande en tareas como el control de flujo y la generación de direcciones a las unidades escalares.
Si con algo tan relativamente simple como la caché L3 ya se produce esta diferencia en la latencia por utilizar chiplets veremos qué pasa cuando se empiecen a utilizar GPUs compuestas por dos o más chiplets. Resolver los desafíos de interconectar esos chiplets va a ser mucho más complicado, y quizá por eso ni AMD ni NVIDIA se han atrevido todavía a dar el salto a este tipo de configuraciones en el mercado de consumo general.
