La lista de problemas que arrastra Windows 11 es importante. Cuando se lanzó al mercado llegó con errores importantes que afectaban a su rendimiento con procesadores Ryzen, y posteriormente fue recibiendo otras actualizaciones que también dieron numerosos problemas, tanto de rendimiento en juegos como de estabilidad.
Ese historial ha hecho que todavía muchos usuarios prefieran mantenerse en Windows 10, y que no hayan decidido dar el salto a Windows 11. Los problemas que se han descubierto con la última actualización que ha recibido Windows 11, conocida como 22H2, les ha dado la razón y es que esta está dando fallos graves que desencadenan bloqueos y "crasheos" del equipo. Parece que solo afecta a ciertas configuraciones basadas en CPUs y APUs Ryzen.
De momento, los informes que han aparecido indican que los bloqueos se producen cuando el sistema afronta cargas intensivas de trabajo, y que la única manera de solucionarlo es desinstalar la actualización que lo produce. Dicha actualización llegó en diciembre, y se identifica como KB5021255. Si os estáis viendo afectados por este problema, solo tenéis que entrar en el historial de actualizaciones de Windows 11, buscar la actualización que hemos dicho y desinstalarla.
Microsoft todavía no ha dicho nada al respecto, así que todavía no se sabe si lanzarán un parche a corto plazo para solucionar este problema. Por eso os decimos que podéis solucionarlo desinstalando la actualización, para que no tengáis que sufrir este problema durante un tiempo indefinido. Parece que saltar a Windows 11 sigue siendo un movimiento de riesgo, y las últimas pruebas de rendimiento que han aparecido confirman que este sistema operativo sigue sin superar de forma clara a Windows 10, así que siguen habiendo pocos motivos para pasar a dicho sistema operativo.
