La presentación de los procesadores EPYC Genoa ha sido uno de los momentos más importantes del año para AMD. Esta nueva generación está basada en la arquitectura Zen 4, lo que significa que tienen mayor IPC que la generación anterior (un 14% más según AMD), pero también traen otras mejoras a nivel de silicio y alcanzan un máximo de 96 núcleos y 192 hilos, una mejora grande frente a los 64 núcleos y 128 hilos de la generación anterior.
Fue la propia Lisa Su la que confirmó durante la presentación de esta nueva generación de procesadores que representan la mayor oportunidad de crecimiento para AMD, y que son la prioridad a nivel estratégico para la compañía. En los resultados financieros del tercer trimestre se puede ver de una manera muy clara por qué EPYC es tan importante para AMD. Los ingresos de soluciones para centros de datos crecieron un 45% año sobre año, mientras que los procesadores de consumo bajaron un 40% también año sobre año. Los ingresos provenientes del sector gaming subieron un 14%, pero los ingresos operativos se redujeron un 39%.
El mercado de soluciones integradas también representó un importante crecimiento para AMD, con un aumento del 1.549% en ingresos netos frente al mismo periodo de 2021.
Con EPYC Genoa en AMD han desarrollado los procesadores más potentes que existen dentro de su categoría, y también superan ampliamente en eficiencia a las alternativas de Intel. Veremos si la cosa cambia con la llegada de Sapphire Rapids, la próxima generación de procesadores Xeon de Intel basados en la arquitectura Golden Cove, cuyo lanzamiento está previsto para enero de 2023. Esta generación tendrá hasta 56 núcleos y 112 hilos, así que podemos dar prácticamente por seguro que no superarán a AMD Genoa en multihilo, aunque puede que sí en monohilo.
