El Xbox Game Pass es un servicio que se ha convertido en uno de los mayores atractivos de las consolas de Microsoft, y con razón. Gracias a este servicio es posible acceder a una gran cantidad de juegos por una pequeña cuota mensual. Para algunos usuarios es un valor menos atractivo porque parten de la idea de comprar y del valor residual de reventa que tienen los juegos, pero si lo enfocamos bien su valor no se puede discutir.
Comprar un juego nuevo te puede costar 70 euros, y por ese dinero puedes jugar a muchísimos títulos durante seis meses gracias al Xbox Game Pass. No serás el propietario de los juegos, pero tendrás acceso a un catálogo enorme que costaría varios miles de euros.
Cada tipo de usuario enfoca la idea de comprar o de recurrir a servicios como este en función de sus preferencias. Puede que prefieras comprar y ser dueño de tus juegos, o que optes por todo lo contrario, pero lo que es un hecho constatado es que Microsoft ha acertado con el Xbox Game Pass. Los números no mienten, en 2021 este servicio generó 2.900 millones de dólares en ingresos contando entre todas las consolas de Microsoft.
La división Xbox en general dio a Microsoft unos ingresos de 16.280 millones de dólares, una cifra que no tiene nada que ver con el dineral que mueven otras divisiones del gigante de Redmond, pero al final todo suma. En total, el Xbox Game Pass ha generado un 18% de los ingresos totales de la división Xbox, y un 30% de su división de juegos y servicios en 2021.
Se estima que entre agosto de 2021 y marzo de 2022 el total de suscriptores del Xbox Game Pass subió de 15 a 18 millones, incluyendo tanto a los usuarios de consola como a los de PC. Con estos números no es extraño que Microsoft quiera seguir mejorando el Xbox Game Pass, y que esté interesada en añadir nuevas franquicias. Comprar a Activision Blizzard le permitiría meter en el Game Pass franquicias como Call of Duty, y otros títulos muy demandados por los jugadores.
