Nextorage ha mostrado sus nuevas unidades de almacenamiento SSD PCIe Gen5 de alto rendimiento con capacidades de hasta 2 TB, y ha generado mucho revuelo por el tamaño del sistema de refrigeración pasiva de una de esas unidades. Es tan grande que su instalación en ciertas configuraciones resultaría imposible directamente.
En muchos casos, cuando utilizamos varias unidades SSD, es normal que una de ellas acabe quedando colocada debajo de la tarjeta gráfica o muy cerca de ella, y un sistema de disipación pasiva como el que ha utilizado Nextorage en esta unidad de almacenamiento impediría su instalación.
Los sistemas de refrigeración pasiva siempre han sido recomendables para las unidades SSD, ya que contribuyen a reducir entre 7 y 10 grados las temperaturas de trabajo de estas unidades, algo importante para evitar pérdidas de rendimiento por exceso de calor y una posible degradación de su vida útil en situaciones extremas.
Con las unidades PCIe Gen5 parece que este tipo de soluciones de refrigeración van a ser imprescindibles, ¿pero realmente es necesario que sean tan grandes y poco prácticas? La propia Nextorage ha confirmado que no de una manera indirecta, ya que ha reconocido que ese diseño no es definitivo, y que podrían cambiar el sistema de refrigeración en la versión comercial. Deben hacerlo, eso está claro.
Las unidades que ha presentado Nextorage funcionan a una velocidad de hasta 10.000 MB/s en lectura secuencial y 9.500 MB/ en escritura secuencial. Son valores muy altos, pero no llegan al nivel de las unidades más potentes dentro de esa nueva generación. Las unidades SSD PCIe Gen5 más rápidas utilizarán memoria NAND Flash con una densidad de más de 176 capas, algo que será fundamental para poder llevar el ancho de banda más allá de los 10 GB/s, que es el máximo que puede alcanzar dicho tipo de memoria.
