AMD pasa por uno de sus mejores momentos. La compañía de Lisa Su está ultimando el lanzamiento de los Ryzen 7000, una nueva generación de procesadores que llegará al mercado el 15 de septiembre, y que podrían ayudarle a ganar todavía más cuota de mercado.
Desde que AMD lanzó los procesadores Ryzen en 2017 todo ha ido rodado para la compañía. Poco a poco fue ganando presencia en todos los niveles de CPUs x86, incluyendo el HEDT gracias a su serie Threadripper, y ha logrado pasar de tener una presencia muy baja a aglutinar alrededor de un 30% del mercado total de CPUs basadas en dicha arquitectura. Ese crecimiento ha sido a costa de Intel, y es que todo lo que hemos dicho de AMD se puede aplicar a Intel, pero a la inversa.
La compañía de Santa Clara no pasa por su mejor momento, y aunque ha conseguido recuperarse en el sector CPU con Alder Lake-S, en el sector profesional sigue teniendo una cuenta pendiente con el retraso que ha sufrido Sapphire Rapids. No tiene sentido hablar de GPUs en una noticia centrada en el mercado CPU, pero ya sabemos que Intel tampoco le están saliendo las cosas bien en ese mercado.
En total, según los datos que ha facilitado Mercury Research, AMD tiene ahora mismo una cuota de mercado del 28% en el sector de CPUs x86, un dato que representa una subida del 2,1% frente al trimestre anterior y un 7% más que durante el mismo trimestre del año pasado. El lanzamiento de Zen 4 será clave para la evolución de la cuota de mercado de AMD, y también influirá enormemente la llegada de Raptor Lake-S. Al tratarse de una evolución menor de Alder Lake-S en Intel juegan sobre seguro, así que la guerra entre ambas debería ser muy intensa.
