Xbox Series S es la hermana pequeña de Xbox Series X. En potencia bruta está muy por debajo de esta, pero es capaz de ofrecer una auténtica experiencia de nueva generación en juegos con resolución 1080p principalmente, gracias a su configuración con una APU AMD que monta una CPU Zen 2, una GPU RDNA2 y un SSD de alta velocidad.
Desde que se confirmó su existencia, los desarrolladores se habían mostrado preocupados por las limitaciones que podría sufrir Xbox Series S debido a su configuración de memoria, y es que solo tiene 10 GB mientras que Xbox Series X tiene 16 GB. Para empeorar las cosas, esa memoria se divide en dos bloques, uno de 8 GB con un ancho de banda de 224 GB/s y otro de 2 GB con un ancho de banda de solo 56 GB/s. La consola también reserva 2 GB para sistema operativo y aplicaciones.
Al final los desarrolladores solo tienen unos 8 GB de memoria para los juegos, una cifra que supera a los 5 GB que tenían disponibles en sus inicios PS4 y Xbox One, pero que complica el desarrollo de juegos de nueva generación que pueden apoyarse en una mayor cantidad de memoria disponible en Xbox Series X y PS5. Para hacer las cosas un poco más fáciles y mejorar la optimización que pueden conseguir los desarrolladores, Microsoft ha confirmado que ha actualizado Xbox Series S para liberar una cierta cantidad de memoria.
Microsoft no ha querido entrar a dar datos concretos, y se ha limitado a decir que ahora los desarrolladores podrán acceder a varios cientos de megabytes más de memoria en Xbox Series S. No ha explicado cómo lo ha conseguido, pero es probable que haya aligerado ciertos aspectos del sistema para arañar esos cientos de megabytes.
