El Nothing Phone (1) solo se venderá bajo un modelo basado en invitaciones, un sistema que parece ser el mismo que utilizó en su momento el OnePlus One, un smartphone que tuvo un enorme éxito por su valor precio-prestaciones, y también por el aire de exclusividad que le daba esa limitación de acceso.
La idea de generar interés en los consumidores restringiendo el acceso a un producto para darle un aire de exclusividad lleva funcionando mucho, mucho tiempo. Carl Pei, uno de los co-fundadores de OnePlus, no descubrió la pólvora, pero supo trasladar esa idea con acierto al sector smartphone. Sin embargo, al final acabó siendo insostenible porque al final lo que quiere cualquier empresa es vender, y también porque la propia compañía perdió el norte y acabó siendo infiel a su propia esencia.
La compañía justifica el uso del modelo de invitaciones diciendo que les permitirá fabricar sus productos más rápido, porque "no tendrán que esperar a acumular una cantidad determinada de smartphones para empezar a suministrarlos". También quieren asegurarse con este modelo de que los usuarios que reciben su smartphone son los miembros de la comunidad "que más lo merecen". Cuando estos estén contentos, la compañía se abrirá a otros usuarios.
Personalmente no me gusta nada este enfoque, me parece un artificio innecesario para generar publicidad gratuita creando una polémica que no tiene sentido. Entiendo que les venga mejor este enfoque para empezar, como hizo Pei con el OnePlus One, con una base segura donde los costes y el riesgo sea mínimo, ya que al no acumular stock no hay riesgo de sufrir pérdidas por acumulación de stock, pero querer dar la imagen de que el sistema de invitaciones es bueno para el consumidor no tiene ni pies ni cabeza.