El auge de Internet y la popularización de las redes sociales ha tenido efectos muy positivos en el mundo actual, pero también ha tenido un lado muy negativo que ha venido marcado principalmente por el ciberacoso, un problema que ya se ha cobrado la vida de varias personas y que puede afectar a todo el mundo. La lista de personas que se han suicidado tras sufrir acoso en redes sociales incluye tanto a celebridades y famosos como a personas como tú y como yo, una realidad que ha demostrado que estamos ante algo muy grave, y que es necesario tomar medidas contra ello.
Tras el suicidio de la luchadora profesional Hana Kimura en 2020, provocado por una depresión agravada tras el acoso que recibió en redes sociales, Japón ha venido planteando diferentes medidas para endurecer los castigos al acoso e insulto en redes sociales. Ahora mismo, se pueden condenar a 30 días de cárcel y una multa de unos 70 euros por insultar por Internet en el país nipón, pero Japón trabaja en una reforma del código penal que podría entrar en vigor este verano, y que hará que esa sanción se eleve hasta un máximo de 1 año de cárcel y una multa de algo más de 2.100 euros.
Existe una cierta polémica sobre el tema de los insultos por Internet y se esgrime mucho el clásico tema de la libertad de expresión, pero el caso de Kimura fue especialmente doloroso en Japón, sobre todo cuando se descubrió que tras conocerse su suicidio todavía habían usuarios insultándola en redes e incluso alegrándose de su muerte. Estos fueron multados con 64 euros, algo que obviamente indignó a la madre de la luchadora.
El derecho a la libertad de expresión se interpreta de formas muy distintas en cada país, y es que la cultura y las costumbres influyen mucho en este sentido, pero creo que todos estaréis de acuerdo conmigo en que insultar no es libertad de expresión, y estoy de acuerdo con el camino que está tomando Japón. Insultar detrás de un monitor no debería ser considerado menos grave que hacerlo cara a cara.
