Los anglicismos se han convertido en algo tan común que ciertos gobiernos empiezan a verlo como un problema, y Francia ha sido una de las primeras en tomar medidas. En un intento de preservar la pureza del idioma, el gobierno francés ha tomado la decisión de prohibir el uso de anglicismos para referirse al mundo de los videojuegos, lo que incluye términos tan populares y extendidos como "gaming", "e-sports" y "streaming", entre otros.
También ha dado una serie de directrices de qué palabras se debe utilizar para sustituir esos anglicismos. En España, que también los utilizamos mucho, sería muy fácil: "juegos", "deporte electrónico" y "retransmisión en vivo". Otras expresiones como "pro gamer" tampoco son complicadas, ya que en nuestro idioma se traduciría como "jugador profesional".
De momento, la prohibición de usar esos anglicismos se limita a funcionarios y trabajadores públicos en el ejercicio de sus funciones. En el círculo de su vida privada pueden seguir utilizándolos como quieran, y para los ciudadanos franceses tampoco es ilegal utilizar esos términos, al menos de momento, ya que nunca se sabe hasta dónde podría llegar este tema.
El conocimiento de esta decisión por parte del gobierno francés ha rescatado una vieja polémica centrada en el uso abusivo de los anglicismos, algo que afecta a numerosos países desde hace años, y que ha hecho que algunos no tengan ni siquiera palabras propias con las que identificarlos. Japón es, por ejemplo, uno de los más afectados.
En el idioma español (o castellano) tenemos una riqueza de palabras tan grande que no es necesario recurrir a los anglicismos, aunque estos se han convertido en una parte importante de la jerga de la gente más joven, y al final se acaban utilizando más por inercia o costumbre que por necesidad.
