El lanzamiento de Xbox One se produjo a finales de 2013. La consola no salió bien parada en las primeras comparativas técnicas con PS4, porque tenía una GPU menos potente y encima utilizaba memoria DDR3, que era mucho más lenta que la memoria GDDR5 que montaba la consola de Sony.
Las diferencias de especificaciones entre ambas consolas se han notado durante toda la guerra de la generación anterior. PS4 ha sido un sistema más capaz de trabajar con FullHD en juegos (1080p), mientras que Xbox One se movía más cómoda entre 900p y 720p.
Han pasado casi nueve años desde que llegó al mercado Xbox One, y DigitalFoundry ha realizado un nuevo análisis de la consola para valorar si realmente esta es capaz de aguantar el tipo con juegos actuales, o si por el contrario ha quedado ya en una situación deplorable.
Para este nuevo análisis han utilizado juegos de nueva generación exigentes, como Cyberpunk 2077, CoD Vanguard, Elden Ring y Battlefield 2042. En el primero, el rendimiento es terriblemente malo, la tasa de FPS es muy pobre, la calidad gráfica es baja, hay congelaciones espontáneas que pueden durar varios segundos, la carga de elementos gráficos da problemas y la latencia es muy alta. Este juego es demasiado para la consola.
CoD Vanguard funciona bien en la consola de Microsoft, aunque el rendimiento se mueve entre los 30 y los 50 FPS en la mayoría de los casos. Battlefield 2042 ofrece una experiencia de juego buena a pesar de las limitaciones de la consola de Microsoft, aunque está limitada a 64 jugadores y los mapas son más pequeños. El rendimiento nunca llega a 60 FPS, pero no se le puede pedir eso a una consola de 2013. Tiene algunos problemas, pero la experiencia global no es mala.
Elden Ring ofrece 30 FPS pero tiene fluctuaciones importantes que hacen que no tengamos una buena sensación de fluidez, y sufre caídas a 19 FPS, lo que hace que no se disfrute realmente de una buena experiencia de juego. La calidad gráfica tampoco es buena, con baja nitidez y problemas de popping.
Digital Foundry también ha probado otros juegos, pero lo importante son sus conclusiones, y en general concluyen que los usuarios de Xbox One, y de las consolas de la generación anterior, están empezando a sufrir una notable degradación en la experiencia de juego con algunos de los nuevos títulos triple A que han ido llegando al mercado. Esta tendencia continuará, aunque algunos juegos que iban a ser intergeneracionales al final han acabado siendo exclusivos de la nueva generación por las limitaciones de la old gen. Xbox One muestra una degradación clara en 2022, como dice Digital Foundry.